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Recoleta
El barrio debe su nombre al Convento de los Recoletos (fundando en 1716), comunidad de los Frailes Recoletos. Estos construyeron su monasterio sobre una chacra ya existente. Hay que recordar que estas chacras fueron repartidas por la mano de Don Juan de Garay en 1583 durante los primeros pasos de desarrollo de la hoy Ciudad de Buenos Aires. Pero este barrio porteño no es solo reconocido por su convento y cementerio. Recoleta es uno de los barrios más “vivos” de la ciudad. Es un barrio donde se puede compartir arte con buena gastronomía. Se puede disfrutar de artesanías en la feria de Plaza Francia o también disfrutar de obtener una de las postales de Buenos Aires, caminando sobre el puente que dirige a Facultad de Abogacía y desde el cual se obtiene una privilegiada vista de la Floralis Genérica Los atractivos más interesantes para visitar en esta zona son
Convento y Camposanto de los Recoletos Como ya mencionamos, el convento fue fundando en 1716 y terminado en 1732. Cabe remarcar que en ese momento no había construcción alguna que hiciera sombras en la fisonomía del templo situada sobre la elevada barranca. En el interior de la Iglesia, y hasta el día de hoy, se mantiene una importante variedad de objetos sacros. A su vez, en sus bóvedas yacen los restos de numerosas personalidades. El Cementerio de la Recoleta, primer fue llamado Miserere, luego Norte y por último llego a su nombre actual. Es considero por su arquitectura y diseño uno de los 4 cementerios más importantes a nivel mundial. Setenta de sus tumbas fueron declaradas Patrimonio Cultural Nacional. A pesar de ser en sus comienzos un cementerio Republicano, terminó convirtiéndose en un cementerio netamente aristocrático. En su Camposanto (más conocido como el “Cementerio de la Recoleta”) están enterradas grandes personalidades del país, pero sin duda la Bóveda más visitada es la de Evita (Eva Duarte de Perón). Símbolo de nuestra historia y mundialmente conocida, Evita es la estrella de este Cementerio que asombra a todos sus visitantes por sus bóvedas elaboradas y también por diversas curiosidades que se suscitan. Se debe mencionar a su vez a otras personalidades que aquí se encuentran como Cornelio Saavedra, Sarmiento, Rosas, Mitre, Avellaneda, Torcuato de Alvear, Illia, Facundo Quiroga, entre tantos otros. No debe resultar extraño ver familiares organizando una comida o un pic-nic sobre la tumba de un familiar. También es conocida una señora que se sienta frente a una bóveda y teje ropa durante toda la tarde y luego se va. Así hay muchas más historias que se encuentran unidas a este cementerio que ya se ha convertido en un ícono de la ciudad
Iglesia del Pilar A comienzos del siglo XVIII se instalaron en la actual zona de la Recoleta los frailes Recoletos Descalzos, una orden de monjes españoles que pertenecían a los franciscanos del Rey de España. En su interior, en el altar mayor y las seis capillas laterales, se aprecia la impronta del Barroco tardío. Pese a los ecos europeos, tanto religiosos como arquitectónicos y decorativos, en el frontal del altar de plata repujada se destaca un singular sol incaico. Este detalle, como otro de la cabeza de los ángeles de los retablos, recuerda el aporte anónimo de los artistas indígenas en la plasmación del templo
Feria de Plaza Francia Esta feria comenzó en 1970 con unos artesanos que exponían sus trabajos en la misma. Hoy, son aproximadamente 140 los puestos de artesanías que le dan color a esta plaza. Pero, para aquellos que no gustan de las artesanías, hay también una variedad de shows al aire libre que son dignos de ser visitados. Payasos, mimos, clases de tango o de capoeira, guitarreadas, circos, pruebas con fuego, comediantes, son algunas de las actividades que vas a poder disfrutar en la plaza. Definitivamente un imperdible de Buenos Aires si realmente quieres conocer el espíritu de los porteños.
Floralis Genérica Ubicada sobre Plaza de las Naciones Unidas, ésta flor gigante fue una donación del artista arquitecto argentino Eduardo Catalano. La escultura se encuentra situada en el centro de un parque de cuatro hectáreas, y situada por sobre un espejo de agua que la protege. La flor, como se la conoce vulgarmente, mira en dirección al cielo, extendiendo hacia él sus seis pétalos. Pesa 18 toneladas y tiene 23 metros de alto. Una de las características de la flor es su sistema eléctrico que permite que se abra y se cierre automáticamente dependiendo la hora del día, simulando así la vida de las flores. Por eso, acorde a la hora en la que se la visita, la vamos a encontrar en un estado distinto. Por las noches, cuando se encuentra cerrada, emana una luz roja desde su interior. Como curiosidad cabe remarcar que solo hay cuatro días del año en que permanece abierta: 25 de Mayo (conmemorando la Revolución de Mayo), 21 de Septiembre (Día de la Primavera), 24 de Diciembre (Navidad) y 31 de Diciembre (Año Nuevo).
Arte en Recoleta Tal vez uno de los barrios que concentra más, o hasta subjetivamente debo decir, mejores museos de arte de la ciudad. Aquí vamos a encontrar el Palais de Glace, el Museo Nacional de Bellas Artes, la Galería de Arte de Recoleta. Sin duda este barrio alberga las mejores galerías de arte del país. Para aquellos a quienes les interesa el arte, visitar estos lugares debe ser una prioridad.
Facultad de Ingeniería y Facultad de Derecho de Buenos Aires Aunque parezca ridículo, estas dos Facultades son muy interesantes para ser visitadas, debido a la historia que encierra a las mismas. Mismo, si no se puede o desea ingresar, observarlas desde afuera ya muestra la grandiosidad de las mismas. La Facultad de Ingeniería asombra desde el instante en que se la ve. Con un estilo Neogótico, todavía aun hoy se discute el propósito de su construcción. Algunos dicen que la construcción iba a ser primeramente sede de la Facultad de Abogacía, cosa que ocurrió durante unos años. Pero hay otra versión que tal vez es la que recobra más fuerza, donde se advierte en realidad que la construcción iba a ser una Iglesia. Si pensamos que en Argentina las universidades eran públicas, por ende laicas, no tiene sentido construir una Facultad con aspecto de Iglesia Católica. Pero tal vez la curiosidad más interesante que alberga la historia de este recinto, es la que indica que su diseñador, el ingeniero Arturo Prins, se suicidó al cometer un error de cálculos en la estructura de la misma. Otra curiosidad es el emoticon (un smiley) que se encuentra en el techo exterior del edificio. Pero al margen de todas estas historias, sin duda merece ser visitada en su interior, y observar los grandes vitrales, dignos de cualquier iglesia Gótica de la Edad Media. Lo primero que llama la atención de la Facultad de Derecho es la cantidad de estudiantes que transitan por la misma. Se calcula que cerca de 30.000 personas atienden ésta universidad; un número que bien equivale a una ciudad de porte medio. Al igual que la Universidad de Ingeniería, ésta posee algunas curiosidades y otras realidades dignas de ser comentadas para la gracia u horror de los lectores. Una de éstas es que entre los estudiantes se comenta que aquella persona que cuente la cantidad de columnas que se hallan en el frente del edificio, nunca terminará la carrera. Dentro de las historias que no son dignas de hacerse eco, ésta universidad también tiene manchas negras relacionadas con prostitución en el sótano, la muerte de una alumna en un ascensor y venta de alcohol.
Parque Carlos Thays Parque dedicado al gran paisajista y urbanista que tuvo la ciudad de Buenos Aires. Prácticamente tuvo incidencia en todos los espacios verdes de la ciudad y por eso merecía tener su propio espacio verde. Hermoso paseo para relajarse y que además es digno de visitar por dos importantes obras de arte que posee en su interior. Una, es el Torso Masculino, del artista colombiano Botero, y la otra se llama “La Cautiva”, del escultor argentino Correa. Éste último retrataba indígenas y criollos y el peligro de extinción en el que se encontraban ante los diferentes cambios sociales que se iban suscitando.
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